miércoles, 23 de mayo de 2012

Presentación (breve)


Muchas veces he pensado - en realidad no he caído tantas veces en la tentación de pensar - que los personajes de los libros tiene una interesante vida fuera de la novela pero que poco o nada aporta al trascurso de la misma.

¿Qué pasa con Marlowe cuando deja a la chica en casa o cuando soluciona un caso? Y Sam Spader ¿sigue con frases cortantes o suaviza su estilo de vida delante de un gin tonic?

Pues bien, dicho y hecho. Sobre todo con las nuevas tecnologías, que son gratuitas, los aspirantes a escritores podemos crear otros entornos para nuestros personajes. Un entorno donde beben, hablan, aman, leen, o tienen sus aficiones a los ojos de un lector que solo está preocupado por la resolución de un caso o el destino del malo, si no es que el malo es el protagonista de la novela.

Dicho esto, les presento La Taberna del Alma. Un lugar donde mis personajes se relajan, se aflojan el nudo de la corbata, fuman, hablar y tratan de agruparse en torno a Modesto: un vejete con cientos de vidas vividas y de las que todas ha sido el único superviviente.

Un lugar bajo el paraguas de sus novelas que tienen como punto de unión el lado soleado de la taberna o el lado de sombra que cada uno quiere ocupar en cada momento. Porque la vida de mis personajes no siempre es luminosa o siempre llena de sombras. Al fin y al cabo lo que pretenden es estar vivos.

Pasen a la Taberna del Alma, tómense un café, un vino o lo que desee y hable y escuche a mis queridos personajes.

Espero que el experimento le resulte placentero y no les haga perder un precioso tiempo.

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